Te sobran $3,000 al mes. ¿Abonas a la deuda o los inviertes?

La pregunta que separa al que paga cuentas del que construye patrimonio — y que casi nadie responde con números. Aquí está la comparación justa: mismo dinero, mismo horizonte, dos destinos. Y la asimetría que lo decide casi todo: uno de los dos rendimientos está garantizado.

Prerrequisito no negociable: esta decisión aplica al dinero que sobra después de tener tu fondo de emergencia (3–6 meses de gastos, líquido). Sin colchón, cualquier imprevisto te regresa a la deuda cara — y con intereses.

El duelo, con tus números

Te deja más

Camino A: abonar a la deuda

Patrimonio al final
Certeza: total. Cada peso abonado "rinde" exactamente tu tasa, pase lo que pase en el mundo. Es el único rendimiento garantizado de esta página.
Te deja más

Camino B: invertir el excedente

Patrimonio al final
Certeza: parcial. El resultado depende de que el mercado entregue el promedio — con años buenos y malos en el camino.

Los matices que la regla no captura

  • Aportaciones con deducción fiscal cambian la matemática. Si el destino de inversión es tu retiro (voluntarias deducibles o PPR), el ahorro de ISR es rendimiento inmediato garantizado — puede justificar invertir aun con deuda al 15–20%.
  • Los impuestos juegan a favor de abonar: los rendimientos de inversión pagan ISR; el interés que dejas de pagar, no. Tu tasa de deuda "vale" aún más de lo que aparenta contra el rendimiento neto.
  • El híbrido es una respuesta legítima: 70/30 o 50/50 entre deuda e inversión sacrifica un poco de matemática a cambio de construir el hábito de invertir hoy — que a 20 años vale más que la diferencia.
  • Verifica que tu crédito permita abonos a capital sin penalización y al abonar, pide explícitamente "aplicar a capital" — no "adelantar mensualidades".
Letras chicas: cómo hicimos la comparación justa
  • Mismo presupuesto en ambos caminos: tu pago actual + el excedente, cada mes, durante el mismo horizonte (lo que tarda tu deuda en pagarse al ritmo actual). En el camino A, todo ataca la deuda y, al liquidarla, todo se invierte. En el B, la deuda sigue su curso y el excedente se invierte desde el día uno.
  • El patrimonio final es el portafolio acumulado en cada camino a la misma fecha, con la deuda ya en cero en ambos. Manzanas con manzanas.
  • No descontamos el ISR sobre rendimientos en la simulación — lo cual favorece ligeramente al camino de invertir. Si el duelo sale cerrado, en la realidad abonar gana un poco más de lo mostrado.
  • El rendimiento de inversión es un promedio constante; el camino real fluctúa. Por eso mostramos también el escenario de 2 puntos menos: si con él cambia el ganador, la decisión merece más margen de seguridad.
  • Si tu pago actual no amortiza la deuda (no cubre ni intereses), este comparador no aplica todavía — primero está la renegociación o consolidación.
Herramienta educativa. Rendimientos esperados no son garantía. No constituye asesoría financiera.